HISTORIA DE LA CRÓNICA
Para hablar de la crónica es necesario conocer el origen de esta
palabra. Crónica proviene del término griego kronos que significa tiempo. La crónica surgió a partir de las
vivencias de los hombres primitivos, utilizaban un lenguaje determinado; por
ejemplo, el oral, gestual o por medio de las imágenes; contaban un hecho en
particular, daban a conocer sus creencias y también sus propias historias. En
un principio, los relatos no eran organizados, carecían de rigurosidad y del
aspecto cronológico. Luego, al adquirir ese orden, el tiempo era más definido.
Desde el principio, la crónica ha sido de gran importancia porque es una
fuente de la Historia, ya que, gracias a los escribas, hay evidencias de las
civilizaciones pasadas. Un ejemplo a destacar de cronistas son los chinos
quienes, por medio de su orden y dedicación, recopilaban los hechos, los
organizaban cronológicamente y eran muy
breves en sus apreciaciones personales.
Por mucho tiempo, la crónica ha
sido de relato para los pueblos, un ejemplo de esto son las Crónicas de Indias,
estas crónicas tenían los siguientes temas: militar, viajes, cronicones de
villa (o cronicón, enuncia todo lo que le sucede a los habitantes de un lugar
en un tiempo, es decir: lo que hace parte de la cotidianidad) y los informes
funcionariales; se recopilaban las memorias de las personas del aquel entonces.
La crónica sirvió en América, (en la Conquista) para archivar memorias o
reportes de los funcionarios, los documentos eran ricos en extensión, sencillez
en los términos y emoción.
Al conocer un poco la historia de
la crónica, es necesario conocer en sí su definición. Crónica es un estilo de
narración que cuenta un hecho real en orden cronológico escrito por un buen
observador, que detalle y describa, de manera personal, un acontecimiento.
MARCO TEÓRICO CON
BASE EN EL TEXTO
CONSTRUIR LA
ESCRITURA
(DANIEL CASSANY)
La
escritura, catalogada por W. Ong, como “la más trascendental de todas las
invenciones tecnológicas humanas” requiere de pautas a seguir en cuanto a su
elaboración, que a primera vista, al menos para los jóvenes, la convierten en
una tarea tediosa y difícil de llevar a cabo. A causa d esta concepción se pasa
por alto que el acto de escribir es en sí mismo un acto de reflexión.
En
el taller de escritura que llevamos acabo con jóvenes estudiantes, la constante
en ellos en que conciben la escritura como un fin y no como un medio de
expresión que pude cruzar los muros de la escuela. Sin embargo, ellos no son
responsables, ya que el método de instrucción y la forma como la escritura
llegó a sus vidas juega un papel determinante en su proceso de
escritura.
Una
de las metas de este taller es mostrar a los jóvenes la escritura como una
actividad sencilla que no dista mucho de la expresión lingüística que expresan
con facilidad, ya que al momento de escribir su primer texto autobiográfico fue
posible apreciar la dificultad que presentan al
plasmar en papel lo que
verbalmente expresan con fluidez.
En
primera instancia es importante establecer la concepción básica de la escritura
y los parámetros que hacen parte de ella, para esto nos apoyamos en el texto de
Daniel Cassany “Construir la escritura” donde se mencionan la intención, la
contextualización, el discurso organizado, géneros, perspectiva crítica y habilidades de
composición. Todos estos elementos encaminados a que el joven logre enviar un
mensaje asertivo que finalmente exprese lo deseado.
Un
diagnostico del primer trabajo escrito muestra falencias en el proceso de
escritura de los participantes del taller. Por lo cual es necesario remitirnos
al papel que cumple el centro escolar y el
docente frente a este proceso. Aunque todos los participantes pertenecen
a distintas instituciones educativas, la concepción que tienen de la escritura no varía
significativamente. Daniel Cassany menciona algunos aspectos que deterioran y, en el peor
de los casos, castran la expresión escrita de los alumnos. Cabe
aquí mencionar que en la escuela los alumnos dominan la expresión
transaccional (escribir información para comunicar) y dejan a un lado la
escritura expresiva y poética.
De
hecho los docentes contribuyen a esto al concebir la escritura como herramienta
de evaluación y no como un proceso de aprendizaje; además de centrar la
corrección de un escrito solo en la forma y dejar en un segundo plano el
contenido del escrito.
Otra
de las dificultades con que nos hemos encontrado es que los jóvenes no logran
escribir textos de mayor extensión de
una página. Lo cual indica poco esfuerzo cognitivo por parte del alumno. En aras de mejorar este
aspecto, daremos a los jóvenes unas pautas para los escritos a realizar que
requieran que el joven consulte sobre el tema, enriquezca su conocimiento, aumente
su léxico y elabore procesos de escritura un poco más complejos., por ejemplo
iniciamos con un texto autobiográfico, composición sobre “las vacaciones”,
composición “tema libre” y primer acercamiento a la crónica. Como ven cada
texto aumenta el grado de complejidad y
exige gradualmente mejorar el proceso de composición.
Con
este taller de escritura buscamos que el alumno conciba la escritura no como
una acción para recolectar datos sino como un instrumento activo de generación
de pensamiento. Aunque la gramática hace parte de la composición no debe ser
este el punto de partida pues tiene
mayor relevancia rescatar en el texto elementos y aspectos de contenido, estructura, planificación y
estilo.
El ámbito escolar vive
inmerso en situaciones problema que buscan ser solucionadas con la ayuda de
docentes, alumnos y el resto de la sociedad, planteando alternativas que
susciten a obtener una mejor calidad escolar. Una de estas situaciones tiene
que ver con la manera como el maestro se comporta frente al proceso de
escritura de sus alumnos. La tradición escolar se ha caracterizado por mantener
un perfil sólido del comportamiento que debe mantener maestro-alumno dentro del
aula. Por ello, desde la infancia, incluso del mismo docente, se han inculcado maneraspara
trabajar los procesos de enseñanza, a través de lecciones aprendidas casi de
memoria por parte del maestro que la enseña y del alumno que la aprende. Es por
ello, que Daniel Cassany plantea en su libro “Reparar la escritura. Didáctica
de la corrección de lo escrito”, algunas posibles soluciones o alternativas que
se pueden llevar a cabo con el fin de darle un giro a este método que por
siglos ha perdurado en la sociedad, implementando nuevos modelos y estilos para
que un alumno sea corregido de manera eficaz y correcta y en donde, asimismo,
pueda verse un proceso de aprendizaje entre alumno y docente.
De acuerdo a lo planteado
por Cassany, el docente siempre ha tenido fobia, temor, rabia e incluso pereza
en el momento de la corrección. Siempre ha tenido presente que es él quien se
encarga de encontrar lo errores (porque siempre deben haber) en los escritos de
sus alumnos, y asimismo, de dar las soluciones correctas a estos a través,
quizás, de comentarios o tachones en color rojo, para que así el estudiante
pueda ver y corregir sus faltas.(De acuerdo a Porlán y Martín (1991) esta es la
manera tradicional de enseñar). Pero, Cassany ve en este estilo de corrección
un tedio que solo lleva a que el alumno asuma poca responsabilidad frente al
proceso global del trabajo y asimismo a que se desinterese por completo del
asunto, dejando todo en manos de su docente que es quien le encarga la tarea
que él debe cumplir al pie de la letra: “Escribir deja de ser el instrumento
personal y creativo para desarrollar los propios pensamientos y sensaciones,
para analizar el mundo desde un punto de vista íntimo e intransferible;
escribir se convierte en algo lejano a uno mismo, en una obligación escolar
más, pesada y aburrida, en un rollo”.
Por otra parte, el alumno
pierde sentido de pertenencia frente a su texto y se olvida completamente de
este, dejando a un lado las correcciones de su maestro y excluyendo por
completo su proceso global de composición. Trayendo como consecuencia que el alumno no aprende a corregir ni sus
escritos ni cualquier otro, y además de ello, no desarrolla la autonomía
necesaria para poder defenderse solo, en un futuro inmediato, con la escritura.
Asimismo, el docente no
tiene el tiempo suficiente para corregir con calidad todos los escritos que sus
alumnos les entregan. “En definitiva, este planteamiento tradicional es el
causante de la sobrecarga de trabajo del maestro, de algunas de las
frustraciones del alumno y de una imagen errónea de lo que se supone aprender
lengua y aprender a escribir”.
Es por ello, que nuestro
autor ya mencionado propone ver las cosas desde otro ángulo o perspectiva,
aludiendo a un nuevo tipo de corrección más activa, dinámica y cooperativade lacual
todos hagan parte como un pasatiempo que se vive con placer. En primer lugar,
se debe tener claro que lo que se busca a través de la corrección no es que el
alumno copie y se le imponga el estilo de escritura utilizado por el docente,
sino que por el contrario, sea él quien se encargue de descubrir su propio
estilo de composición. Cada uno debería
aprender a su aire y no copiando por obligación las maneras del maestro.
Se debe tener claro que el
autor principal en el texto es el alumno, que es él quien conoce qué quiso
decir en su texto, el docente no debe usurpar e interponerse en el proceso
imponiendo lo que él cree que quiso mostrar su estudiante, el docente no debe
presuponer el escrito de su alumno. Daniel Cassany lo ejemplifica mejor a
través de un recuadro en el cual muestra los tres tipos de interacciones de
maestro-alumno, donde la cooperación mutua es la que más se resalta como
significativa para un proceso de corrección:
INTERACCIONES
MAESTRO-ALUMNO
|
|||
Activo-pasivo
|
Guía-cooperación
|
Colaboración
mutua
|
|
maestro
|
activo
|
Da instrucciones
|
Lector del texto
|
alumno
|
pasivo
|
Las realiza
|
Autor
|
ejemplo
|
El maestro corrige las faltas del
escrito, dando las soluciones correctas.
|
El maestro marca los errores y orienta la
corrección; el alumno sigue las instrucciones.
|
Maestros y alumnos dialogan para mejorar
y profundizar el escrito.
|
“El modelo de colaboración
mutua es el único que restituye la autoridad de la corrección al auténtico
autor, el alumno. Los maestros no sabemos nunca con certeza qué es lo que el
alumno quiere decir en su escrito, cómo quiere escribirlo, por qué, etc. En vez
de presuponerlo y usurparle la iniciativa al alumno, debemos actuar como
lectores respetuosos con el autor, pidiéndole aclaraciones y explicando qué es
lo no entendemos”.
Lo anterior hace énfasis
en la problemática que se vive en el ámbito escolar respecto a la corrección de
escritos por parte del docente y la asimilación que de esta tenga el alumno.
Asimismo, hace hincapié en una posible solución dada por Cassany, la cual se
muestra a partir de la cooperación mutua entre maestro y alumno. Ahora, es
importante resaltar la importancia que tiene la corrección en el auge escolar,
iniciando a partir de un esquema planteado por Cassany, en donde se comparan
las ideas fundamentales de la corrección tradicional con la nueva concepción ya
mencionada:
MODELOS DE
CORRECCIÓN
|
|
Corrección tradicional
|
Corrección procesal
|
1. Énfasis en el producto. Se corrige a versión final
del texto.
|
1. Énfasis en el proceso. Se corrigen los borradores
previos.
|
2. Énfasis en el escrito. Trabaja con los errores de
los escritos de los alumnos.
|
2. Énfasis en el escritor. Trabaja con los hábitos del
alumno.
|
3. Énfasis en la forma. Limpia la superficie del texto
(ortografía, gramática, tipografía).
|
3. Énfasis en el contenido y en la forma. Primero, ayuda a construir el significado del texto y
después su expresión lingüística.
|
4. El maestro juzga el texto acabado.
|
4. El maestro colabora con el alumno a escribir.
|
5. El alumno se
acomoda al maestro. hace y escribe lo que este quiere.
|
5. El maestro se
acomoda al alumno. Le ayuda a escribir su
texto.
|
6. Norma rígida de corrección. La misma norma
estándar para todos los alumnos y para todos los escritos.
|
6. Norma flexible. Cada alumno tiene un estilo
personal de composición y cada texto es diferente.
|
7. Corrección como reparación de defectos como
consecuencia de desconocer las reglas de gramática.
|
7. Corrección como revisión y mejora de textos, proceso integrante de la composición escrita.
|
De acuerdo a Cassany,
evaluar y corregir un escrito no es lo mismo, evaluar es emitir un juicio sobre sus características, desde un determinado punto
de vista. Y su objetivo principal es que el alumno comprenda a través de
este acto las imperfecciones cometidas y que las reformule, de tal forma que no
se repitan en el futuro.La evaluación
termina con la consecución del juicio o valoración. Lo que se hace con los
datos que proporcione aquella ya es otro tema. La corrección se refiere
precisamente a la utilización de estos datos, a la manera como se comunican al
alumno, que es el principal interesado. En conclusión, evaluación es un
término más general que corrección, pues el primero incluye al segundo.
Cualquier corrección implica una evaluación previa. No se puede reformular algo si antes no se ha analizado lo que está
mal, lo que es reformulable. Es por ello, que el diccionario de la Real
Academia Española (DRAE)define la corrección como: “Alteración o cambio que se
hace en las obras escritas o de otro género, para quitarles defectos o errores,
o para darles mayor perfección”.
Corregir es de gran
importancia en el ámbito escolar y por ello, vale la pena hacerlo.Se debe
hacer, pues puede considerarse como un instrumento eficaz para el aprendizaje
si se utiliza con inteligencia. Se puede llevar a cabo como una técnica
didáctica más y no como un acto obligatorio y tedioso. Es una actividad que
puede llevarse a cabo de múltiples maneras ya sea en grupo, individual, por
parejas, con el profesor y el alumno, sin profesor etc. Es una didáctica que
puede ser gratificante si se hace de manera eficaz y oportuna con el alumno y
con el docente.
Daniel Cassany nos remite
en su libro a los objetivos que tiene la corrección, teniendo como eje
principal de esta la utilidad didáctica que se le va a dar:
OBJETIVOS DE LA
CORRECCIÓN
|
1. Informar al
alumno sobre su texto
|
1.1 Darle una
impresión global.
1.2 Darle información
precisa sobre algún aspecto concreto (ortografía, léxico, gramática,
originalidad, etc.)
1.3 Marcarle los
errores que ha cometido.
1.3.1 Darle las
soluciones correctas a estos errores.
|
2. Conseguir que
modifique su texto
|
2.1 Darle
instrucciones generales para mejorarlo.
2.2 Darle instrucciones
precisas para reformular un punto.
2.3 Darle
instrucciones para que corrija las faltas.
|
3. Que el alumno
mejore su escritura
|
3.1 Que aprenda de
los errores que ha cometido.
3.2 Que aprenda de la
valoración general que ha hecho.
3.3 Que el alumno
aprenda gramática y ortografía.
|
4. Cambiar el
comportamiento del alumno al escribir.
|
4.1 Desarrollar sus
estrategias de composición.
4.2 Incrementar
conciencia sobre el mismo.
4.3 Aprender técnicas
nuevas de redacción.
4.4 Profundizar sobre
un tema.
|
Resolver qué
objetivos didácticos tiene la corrección es el primer paso para construir una
práctica eficaz. Si se sabe a dónde se quiere llegar es mucho más sencillo
decir qué se va a hacer (qué se va a corregir), cómo (procedimiento), cuándo y
con qué (técnicas, actividades).
Otro esquema de
suma importancia en el libro de Cassany, está señalado por los diversos
aspectos que se pueden corregir:
NORMATIVA
|
·
Ortografía.
|
·
Morfología y sintaxis.
|
|
·
Léxico (barbarismos, precisión…).
|
|
COHESIÓN
|
·
Puntuación (signos, mayúsculas…)
|
·
Nexos (marcadores textuales, conjunciones…)
|
|
·
Anáforas (pronombres, sinónimos, hiperónimos,
elisiones…).
|
|
·
Otros (verbos, determinantes, oren de los elementos
en la frase…).
|
|
COHERENCIA
|
·
Selección de la información (ideas claras y
relevantes).
|
·
Progresión de la información (orden lógico,
tema/rema…).
|
|
·
Estructura del texto (partes, introducción,
conclusión…).
|
|
·
Estructura del párrafo (extensión, unidad…).
|
|
ADECUACIÓN
|
·
Selección de la variedad (dialectal o estándar).
|
·
Selección del registro (formal/informal,
objetivo/subjetivo…).
|
|
·
Fórmulas y giros estilísticos propios de cada
comunicación.
|
|
OTROS
|
·
Disposición del texto en la hoja (cabecera,
márgenes…).
|
·
Tipografía (negreta, cursiva, subrayado…).
|
|
·
Estilística (complejidad sintáctica, repetición
léxica…).
|
|
·
Variación (riqueza del léxico, complejidad
sintáctica…).
|
Asimismo, se pueden
señalar los aspectos que no suelen ser corregidos por motivos varios (éticos,
son muy difíciles, no son objetivo de aprendizaje):
·
Caligrafía (inteligibilidad, estilo, belleza…).
·
Opinión (ideología, postura a favor o en contra,
actitud…).
·
Estilo (gracia personal, elegancia…).
·
Grado de interés (originalidad, sorpresa…).
|
Finalmente, es
importante resaltar la importancia de la buena corrección en los textos dados
por los alumnos, pues, a partir de ella, se muestran los diferentes errores o
faltas por las cuales atraviesa tanto el alumno como el docente en el aula de
clase, y de esta forma buscar la técnica para mejorarla:
“Al alumno le
permite saber si sus escritos están bien o mal, qué errores ha cometido y
cuáles son las soluciones correctas; incrementa su conciencia sobre el propio
proceso de aprendizaje. Al profesor, le da orientaciones para preparar las
clases: qué contenidos presentan dificultades, qué actividades son más
provechosas, qué alumnos siguen bien el ritmo del curso y cuáles no, etc.”.
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